Dádivas quebrantan peñas

Independentistas versus civismo

Muchísimos de los que dicen ser de izquierdas en la Cataluña independentista, paradójicamente, también viven a lo duque o, mejor dicho, como verdaderos “príncipes” en el seno de una sociedad en la que la mayoría de la población subsiste con gran modestia, cuando no en la mismísima miseria. Estos sujetos, asimismo, dejan claro, cada dos por tres, que su proceder político parece guiado por aquella máxima atribuida a Nicolás Maquiavelo (el fin justifica los medios). Y por si lo anteriormente referido no fuese suficiente para retratar cabalmente a estos individuos destacados de la casta de Cataluña añadiría que han sido demasiadas las veces en las que han sostenido posturas políticas propias de siglos pretéritos para gran inquietud de sus conciudadanos.




Con el ¡ay! en la boca

Cànoves i Samalús era, para quien esto escribe, que acostumbra a ir y venir por los pueblos de Cataluña, un rincón más o menos bucólico donde sus habitantes vivían con cierto sosiego y con bastante sentido del pragmatismo. Con todo y con eso, no faltaba quien necesitara otro devenir más conflictivo a modo de banderín de enganche para avivar causas ideológicas poco nobles. Así pues, como el nombre del pueblo ya debe ser todo un acicate para esa gente que se tiene por independentista, de cuando en cuando, aparecían algunas pintadas que insistían en que Samalús no era Cànovas y, ya puestos, que Cataluña no era España. De esta guisa, con más avenencia que desacuerdo, discurrían los días por este encantador recoveco del mundo asentado en las faldas del Montseny mientras su alcalde, un tipo grandote, campechano y tan raro que, pese a militar en el PSC, no bebe en las aguas del nacionalismo, se arremangaba y codo con codo con sus convecinos hacía lo que de un concejal en jefe se espera. Sin embargo, en los últimos comicios municipales, el tipo grandote y campechano, aunque obtuvo mayor apoyo ciudadano, fue remplazado en las tareas gubernamentales por quien se avino a hacer lo que unos pocos independentistas pretendían. Desde entonces, los plenos en el consistorio se suceden accidentados, en la calle los conflictos artificiales están a la orden del día y, para colmo de males, una oleada de robos en viviendas tiene a los sanos residentes de esta pequeña localidad del Vallès Oriental con el alma en vilo. Por consiguiente, y como no podía ser de otro modo con fanáticos políticos por en medio, en el ayuntamiento de Cànoves i Samalús andan ocupados en sus desvaríos independentistas y poco más. Total que, con el correr del tiempo, los vecinos de este municipio han pasado de estar en algo parecido al edén a tener el ¡ay! en la boca y de añadidura una cuota que pagar a la Associació de Municipis per la Independència.

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La olla a presión se fisura

No hay más narices que reconocer que el catalán está en clara desigualdad en Cataluña sobre todo en la educación infantil de las escuelas públicas donde todas las horas se imparten en esta lengua. Es decir, el catalán está en desigualdad absoluta respeto al castellano en este estadio de la enseñanza pública pagada con el dinero de todos. Ahora bien, justo es admitir que el catalán en los colegios públicos de Cataluña está en un estado de absoluta igualdad con el cinismo que los políticos fanatizados del mundo nacionalista muestran a la hora de imponer este código lingüístico en todos los ámbitos de la vida pública e incluso privada. El año pasado (2015) estos extraños “demócratas” del Govern de Cataluña recaudaron 140000 euros por multas lingüísticas impuestas a los dueños de empresas. Menos mal que muchas sentencias de la justicia española y algunos informes de la Comisión de Expertos del Consejo de Europa y del Departamento de Estado de Estados Unidos ya recogen algunas de las prácticas lingüísticas discriminatorias empleadas por el Govern de Cataluña. Sin embargo, a efectos prácticos, los castellanohablantes en Cataluña siguen viviendo con sus derechos democráticos mermados sin que organismo oficial alguno se los rehabilite. Supongo que los frentes que el gobierno español, europeo y mundial tiene abiertos y que ponen en peligro sus respectivas estabilidades hacen que este sea un problema a resolver no prioritario… de momento.

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Algo no hago bien

Si omiten mi nombre en las miserables listas de “traidors a la pàtria” que contienen numerosas publicaciones subvencionadas por el régimen independentista de manera directa o indirecta (inundando con ellas ayuntamientos, bibliotecas...) seguro que no es por dedicar poco tiempo y energías a combatir a tantos patriotas de salón emperifollados con señeras o banderas estrelladas que corren por esta tierra en la que nací. Teniendo en cuenta lo expresado anteriormente, no me queda más remedio que admitir que me falta algo más de caletre para hallar el modo de que el próximo paniaguado del sistema político imperante en este rincón de España me incluya en la siguiente enumeración de “traidores a Cataluña”. Para mí sería todo un honor que alguno de estos sujetos me ubicase ideológicamente en las antípodas de Jordi Pujol, Artur Mas, Carles Puigdemont, esa gente de TV3, los del Grup Koiné y todos los independentistas fanatizados que desde instituciones públicas en Cataluña me han conculcado derechos inalienables de modo salvaje y totalitario.




PSOE y la casta independentista

En las últimas horas ha saltado a la palestra mediática que el PSOE contribuye de manera determinante a que partidos ultranacionalistas (independentistas) formalicen grupos parlamentarios propios en el Senado. Por consiguiente, para casos como este se puede afirmar sin riesgo alguno a equivocarse que el PSOE vuelve a maniobrar respecto a los independentistas al viejo estilo del PSC. Conviene añadir a modo de inciso, para aquellos que en los últimos tiempos no se han interesado lo suficiente por la política regional, que el PSC es el socio al que el PSOE deja libre toda una comunidad autónoma de España para que represente “en exclusiva” la sigla socialista, pero que incluso siendo la estrategia política tan ineficaz que le ha abocado a ser residual en Cataluña persisten en ella. Volviendo al tema principal que ocupa este texto, el día menos pensado los dirigentes del socialismo en Cataluña y en el resto de España, descubrirán para qué sirve hacer concesiones políticas a unos nacionalistas más o menos fanatizados que, colectivamente, corren en sentido opuesto al verdadero socialista en lo tocante a la ideología y que en el terreno gubernamental, muchos de ellos, andan conculcando derechos lingüísticos e ideológicos inalienables a castellanohablantes y no-nacionalistas, adoctrinando niños en las escuelas, haciendo uso partidista de todas las instituciones públicas que caen en sus manos hasta el extremo de usurpar la neutralidad en los mismísimos colegios electorales y mil tropelías más. Hasta que se percaten, estos líderes de los partidos socialistas y otros con los que se han alternado en las responsabilidades propias del gobierno de la nación, cada cesión a los nacionalistas solo servirá para que aún empleen las administraciones públicas de forma más patrimonial y para que la próxima vez que arremetan contra el Estado lo hagan con mayor fortaleza. Expuesto todo lo anterior, convendría que no se pasase por alto que por más que esta gente nacionalista de Cataluña aumente su atronadora agitación política y dé muestras de mayor radicalización, lo cierto es que pierde representación institucional cada vez que pone las urnas porque cada vez más catalanes descubren lo nocivo que es para ellos el culto a una ideología excluyente.




Encara el 20-D con tu voto

Todo el que está mínimamente informado en España sabe que un nutrido grupo de representantes políticos independentistas, pese a formar una casta en Cataluña que casi todo lo controla y que a muchos oprime, pugna por lograr cuotas de poder aún mayores de las que actualmente se arroga. Anteriormente he utilizado el verbo arrogar porque hace demasiados años que esta gente fanatizada asume una serie de atribuciones al margen de la Ley que lamina derechos elementales a todo aquel que no participe de sus proyectos políticos separatistas: utiliza las instituciones públicas de modo descarado en beneficio propio y con fines claramente partidistas, arrincona lenguas y signos “identitarios” que no tienen cabida en su excluyente universo parcelario en las administraciones oficiales que controla, discrimina de manera flagrante a castellanohablantes, adoctrina en las escuelas, hace trampas incluso en colegios electorales… Pues bien, con este tremendo panorama, el próximo domingo, como ya ocurrió el pasado 27-S, se dan las circunstancias propicias para volver a dejar al descubierto que el independentismo es una corriente ideológica minoritaria en Cataluña y residual en el conjunto de España. Por consiguiente, para que semejante evidencia vuelva a dar la vuelta al mundo solo es preciso que tú y tantos como lo hicieron las pasadas elecciones autonómicas depositéis vuestras papeletas en las urnas democráticas del 20-D.




La pesadilla independentista

Los que abrazan el independentismo en esta tierra donde nací, hace ya algunas décadas, se dedican a negar una realidad que sobrecoge a todo ciudadano que no ande por Cataluña fanatizado por esta corriente ideológica tan retorcida. Mucho tiempo atrás ya resultaba alucinante, para aquel que lo sufre en carnes propias, escuchar a este colectivo político desmentir que en esta comunidad autónoma de España se discrimina al castellanohablante. Especialmente, cuando al primer golpe de vista cualquier ciudadano puede comprobar por sí mismo que en las instituciones públicas que van desde las autonómicas a las locales la lengua materna más común en esta sociedad ha sido erradicada casi por completo. Pues bien, ayer, con la misma capacidad para desenvolverse en tan desagradable negación de la verdad y por si faltaba algo para completar esta escena de ficción suprema que se representa incluso desde los más altos poderes de la Generalitat de Cataluña, la portavoz del Govern en funciones, Neus Munté, afirmó, sin sonrojo alguno, que en Cataluña se goza de muy buena salud democrática. Hacer tal aseveración cuando hace solo unos días, el 27S, se pudieron fotografiar colegios electorales que podían pasar por las mismísimas sedes de partidos políticos independentistas no solo es otro alarde de cinismo político sino que además suena a verdadero recochineo. En fin, para concluir esta crónica de la fantasía que se padece en esta región del sur de Europa se podría afirmar sin riesgo a equivocarse que se pueden tener pesadillas menos espeluznantes que el cuento que trata de vender esta gente independentista. Más información en el siguiente enlace: https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/21726521726/in/dateposted-public/




La plaga de la inercia en Cataluña

Que yo sepa, la política de subvenciones indiscriminadas a radicales independentistas en Cataluña viene a parar en la opulencia de una casta de afines al Govern y en la angustiosa ruina de todo un pueblo llano. Además, hasta donde mi caletre alcanza, el marco legal autonómico acaba beneficiando al mismo sector de la población de Cataluña que es minoritario y para demostrarlo basta con echar un vistazo a los apellidos, lenguas propias e inclinaciones ideológicas de los catalanes que medran en las instituciones públicas. Asimismo, según mi modesto modo de pensar, esa misma gente, tan inmejorablemente asentada en los estamentos sociales de Cataluña, cuando gobierna cualquier institución pública, desde la local a la autonómica, es la que suele vulnerar los derechos lingüísticos e ideológicos de esa mayoría de catalanes que no tiene el “català” como lengua materna, que gasta apellidos como García, Martínez, López, Sánchez, etc. y que antepone la razón al sentimiento independentista. En fin, la enumeración de evidencias que pone de manifiesto que la minoría independentista en Cataluña lucha, en estos convulsos momentos, por mantener, e incluso institucionalizar, este estatus de privilegio sobre la mayoría de ciudadanos y no por otro tipo de razones más legítimo sería casi inagotable. ¿Alguien meterá algún día en costura la sinrazón en este rincón de España?
Lista de los 25 apellidos más comunes en Cataluña: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruiz, Martín, Jiménez, Moreno, Hernández, Muñoz, Díaz, Romero, Navarro, Torres, Álvarez, Gutiérrez, Molina, Serrano, Ramírez y Gil.




El club del independentista tramposo

La mayoría de ciudadanos que ejerció el 27S su derecho al voto no apoyó una lista que se erigía como la garante del sí a la independencia de Cataluña respecto al resto de España. El mismísimo Artur Mas, hace pocos días, sostenía que también los votos de la CUP (anticapitalista e independentista) serían contados como noes. En cambio ahora, este sujeto, que ha dado pruebas más que suficientes de su fanatismo político en los últimos años, no solo cuenta como síes los votos de la CUP sino que se atreve a computar también las papeletas de “Catalunya sí que es pot” (el Podemos catalán). Es obvio que el cinismo de no pocos líderes independentistas de Cataluña parece infinito. Por si lo mencionado anteriormente fuese poco, además, esta gente da por bueno el mal resultado electoral del pasado domingo habida cuenta de la alta participación. Que dicho de otra forma es tanto como admitir que el 100% del electorado aún sería mucho menos independentista. Sin embargo, todo lo acaecido no es óbice para que esta casta independentista, hoy por hoy, siga erre que erre con unos planes separatistas que presagian, cuanto menos, un notable retroceso en la calidad de vida del conjunto de la sociedad catalana. Por otra parte, la disparatada aventura independentista de los últimos días aún da para tratar temas mucho más serios como la manipulación de esta gente en los colegios electorales. Graves irregularidades de este género ya pudieron apreciarse en los pasados comicios municipales de una forma muy acusada en muchos rincones de Cataluña. Pero, el pasado 27S, acciones y actitudes de los independentistas que laminaban seriamente la Democracia las presencié en los tres centros electorales que visité. ¡Pleno! En suma, en esta Cataluña de hogaño, demasiados independentistas ya no se conforman con conculcar, de modo casi sistemático, derechos inalienables al castellanohablante y no-nacionalista en las instituciones públicas porque, de un tiempo a esta parte, también se les ve menoscabando el derecho democrático a votar en colegios electorales en los que se respete escrupulosamente el principio de neutralidad política. Ver reportaje fotográfico: https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/21726521726/in/dateposted-public/




Con el mono de trabajo

El hilo de Ariadna Ahí dejo la respuesta oficial, a modo de escarnio, de todo un alcalde de CiU a un ciudadano que solo pretendía que se respetasen sus derechos lingüísticos como castellanohablante. Luego hay quién siendo independentista se da bombo de tolerante y demócrata e incluso asegura que en una hipotética Cataluña soberana se respetará la oficialidad del castellano. https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/21327129539/in/dateposted-public/ La constante inalterable No son pocos los años que hace que le vi las orejas al lobo en esta Cataluña gobernada por fanáticos independentistas y como botón de muestra dejo la resolución pública del Sindic de Greuges de Cataluña en contra de un ayuntamiento gobernado por ERC que vulneraba mis derechos lingüísticos como castellanohablante. Esta prueba gráfica de cómo funcionan las cosas en esta tierra donde nací viene pintiparada para aquellos que se creen que en una teórica Cataluña independiente los derechos de los castellanohablantes sí se respetarán. https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/21504023582/in/dateposted-public/ #Vota27S Hace dos lustros no existía un partido político con representación parlamentaria que en la práctica plantara cara al nacionalismo en Cataluña; por consiguiente, era inevitable significarse para cambiar este orden de cosas. Algunos, cansados de tanta represión política y lingüística, en comarcas nada propicias para ello y en otras donde el problema nacionalista se intuía, aunque muy lejano, dimos un paso al frente y nos pusimos manos a la obra para crear un espacio político en el que poder vivir con algo de dignidad. Diez años más tarde, partidos de nuevo cuño creados ex profeso para este menester y otros de la vieja guardia que han comprendido tarde cuál era el verdadero fin del nacionalismo (la independencia de Cataluña), te brindan el próximo 27 de septiembre la oportunidad de vivir en una Cataluña hermanada con el resto de España y Europa donde se gobierne pensando en los intereses de todos los ciudadanos. Para dar un paso significativo en tal dirección ya no es necesario que te signifiques en contra de esta casta de líderes nacionalistas que ha marginado sistemáticamente a los que no participaban de su delirio… ahora tan solo con votar basta. https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/21526459151/in/dateposted-public/




Delirio meridiano

El pasado viernes se celebró esa Diada de Cataluña en la que solo los independentistas son capaces de pasar por los reyes del cotarro como si algún ser divino así lo hubiese establecido por los siglos de los siglos. Y si no parece muy sensato apelar a la primorosa moderación de esta gente en cualquier otro momento del año, llegado este señalado día se convierte en toda una misión imposible. Así que, cuando concluyen esas peripatéticas puestas en escena que monta desde hace unos años por estas fechas para lanzar su mensaje al “mundo”, tiene por costumbre añadir correligionarios independentistas a los muchos que realmente tiene este movimiento político. Por supuesto, todo lo anterior lo hace sin mencionar cómo utiliza partidistamente las instituciones públicas y sus dineros en beneficio del independentismo. En cambio, esta gente repite con una cadencia convulsiva que los asistentes a sus manifestaciones se han de contabilizar por millones. De modo que todas las maquinarias de Cataluña engrasadas con subvenciones públicas, que no llegan al millón pero por ahí deben andar, lanzan millones de manifiestos asegurando que millones de manifestantes independentistas abarrotaron este año la avenida Meridiana. Sin embargo, ninguno de los paniaguados del régimen imperante en Cataluña ha enseñado aún un solo metro cuadrado de los 182000 del lugar en cuestión con 11 independentistas metidos en él y muy pocos han sido los que, verdaderamente, se han atrevido a mostrar aquellos espacios en los no había nadie (sobre todo espacios ocultos a la perspectiva cenital) o con muy pocos manifestantes (como la megaplaza de Les Glories y lugares adyacentes). En conclusión, esta gente es muy dueña de seguir inflando artificialmente su “movimiento”; pero, conviene que el resto de ciudadanos de Cataluña, de España, de Europa y de todos los países del mundo tenga presente que con esta gente independentista por en medio, las únicas cuentas que salen son las de los millones de euros que marchan sistemáticamente del erario público para mantener su delirio político y las de los millones de veces que degrada la democracia en la calle y en todas las instituciones públicas en que gobierna.




La cuadratura del círculo nacionalista

Los dirigentes nacionalistas de la tierra donde nací y donde actualmente resido hace años que vinieron con la pamplina de que los alumnos de Cataluña con 0 horas de castellano en la etapa infantil y 2 horas semanales en primaria salen con mayor dominio de esta lengua que los mismísimos niños de Castilla que imparten casi todas las asignaturas en este idioma. Desde entonces han vuelto a la carga cada dos por tres con esta argucia “política” para que el ciudadano de a pie no disponga de momento alguno para reflexionar sobre tan insolente aseveración. Por si todo lo anterior no bastase para que estos cabecillas nacionalistas saliesen bien librados cuando se meten en semejantes berenjenales, andan auxiliados por una legión de medios de comunicación hipersubvecionados y unas televisiones “públicas” (TV3, 3/24…) enérgicamente controladas por el régimen con las miras puestas en repetir a pies juntillas la afirmación de marras en cuanto algún “temerario” pensante muestre en público un mínimo recelo sobre su veracidad. En fin, está por ver qué pasará cuando algún osado ciudadano pregunte sin ambages a las autoridades competentes cómo los mismos alumnos que imparten más horas de inglés que de castellano en Cataluña tienen un nivel tan paupérrimo en dicha materia en comparación con los niños de Inglaterra. Más información en el siguiente enlace: https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/18827696192/in/dateposted-public/




El independentismo y sus golpes bajos

Al primer golpe de vista, en demasiados pueblos de Cataluña se aprecia que entidades politizadas de índole enormemente arbitrario (independentista) han hecho de las instituciones públicas unas meras plataformas desde las que tratar de influir en la ciudadanía, sin complejo alguno, en pleno proceso electoral. Conviene dejar bien sentado que los sujetos que llevan a cabo acciones tan indignas como colgar banderas independentistas u otros paramentos partidistas en ayuntamientos, colegios electorales y demás lugares del espacio público catalán suelen llenarse la boca con la palabra “democracia”. Sin embargo, este orden de cosas y otros como la innegable discriminación a castellanohablantes y no-nacionalistas en innumerables instituciones públicas controladas por militantes del separatismo, los ataques violentos a personas u organizaciones que se posicionan en contra de esta tendencia política… no contribuyen a que se relacione independentismo con democracia en Cataluña. Además, por si faltase algo para distanciar más a esta desoladora corriente ideológica de la verdadera democracia, muchas siglas políticas ligadas al independentismo están enormemente teñidas por la corrupción, según se nos informa todos los días del año desde la mayoría de medios de comunicación. Enlace de interés: https://www.flickr.com/photos/100929805@N07/17587485790/in/dateposted-public/




Y paro de contar

En los últimos tiempos, hay quien en Cataluña, e incluso en el resto de España, trata insistente y maliciosamente de asociar a Ciudadanos con la derecha, pero aquel que lo hace obvia aposta que la inmensa mayoría de quienes lo crearon huyó despavorida del entorno del PSC, precisamente por su acusada deriva nacionalista; esto es, por la derechización de esa cúpula dirigente del partido “socialista” catalán que tantísimo ansiaba encumbrarse hasta las salas magnas del Palau de la Generalitat, valiéndose de aquel "siniestro" Tripartito.




¡Madre mía, qué democracia!

Juraría que hay poca diferencia entre llenar de “esteladas” el espacio público todo el año como ocurre ya en Cataluña y colgar banderas de CiU, ERC, CUP... en los mástiles de los ayuntamientos y demás instituciones oficiales. Enlace de interés.




Los dados siguen cargados

Da qué pensar que haya algún banco en España que, con el luctuoso historial que arrastra tras de sí (preferentes…), ahora se dedique a hacer firmar a sus clientes a través de tabletas digitalizadoras. Juraría que las cosas, tras esta espantosa crisis que anda castigando a las familias de medio mundo, no volverán a ser como antes… sino peores: los ricos, más ricos; los pobres, para los que verdaderamente llevan las riendas de este país (poderes fácticos), menos personas.




Con la lengua fuera en Cataluña

Para que te empapes de cómo discurren las cosas en Cataluña, dejo a continuación un pelín de esa realidad lingüística en la que los nacionalistas excluyentes siempre ganan. Para empezar, en TVE a Gerona la llaman “Girona”, pero en TV3 a Huesca le dicen “Osca”. Asimismo, en TVE a lo largo del día hacen varias desconexiones en Cataluña para emitir en “català”; sin embargo, en TV3 no las hacen para emitir en castellano a pesar de que el grupo más mayoritario de hablantes es el castellanoparlante. Por si lo anterior fuese poco, cuando el Govern de Cataluña hace una rueda de prensa y TV3 la retransmite en directo suele cortar la realización en el preciso momento en que el Portavoz atiende en castellano a las preguntas que formulan los periodistas. Del mismo modo, respecto a otro medio de comunicación, cualquier ciudadano de Cataluña tiene muchas posibilidades de recibir correspondencia en castellano y “català” si la carta es emitida por cualquier organismo estatal, pero prácticamente ninguna si ésta viene desde la Generalitat o el Ayuntamiento. Para más inri, a este orden de cosas, que nada tiene que ver con la normalidad, estos sujetos nacionalistas lo llaman “Normalizació Lingüística”.




Los cabos del Independentismo

Oigo últimamente a algunos líderes independentistas de esta Comunidad Autónoma de España hablar de declaraciones unilaterales de independencia y llego básicamente a dos conclusiones: que han perdido el entendimiento o que les importa un pimiento el bienestar del conjunto de sus conciudadanos. La segunda conclusión está meridianamente clara si vuelves la vista atrás y recuerdas en qué han gastado el dinero público mientras las necesidades perentorias de la ciudadanía eran innumerables. Ahora bien, sin necesidad de refrescar la memoria también puedes visitar estos días municipios como Manlleu, San Antoni de Vilamajor, Sant Pere de Torelló… y comprobar por ti mismo el grado de financiación oficial actual que tienen las entidades independentistas para cambiar la fisonomía de sus espacios públicos con todo tipo de paramentos propagandísticos mientras muchos de sus vecinos pasan verdaderas necesidades. Pero, volviendo a la primera conclusión, ¿te imaginas la viabilidad de una hipotética Cataluña independiente surgida de una Declaración Unilateral de Independencia donde, además del conflicto con el resto de España, el previsible aislamiento internacional y otras mil innegables vicisitudes, la mitad de sus ciudadanos pusiesen palos en la rueda del nuevo gobierno constituido como han hecho muchísimos independentistas con el Estado de manera ininterrumpida desde el advenimiento de la Democracia? En definitiva, estos líderes separatistas están como una cafetera o se están poniendo las botas a costa de las arcas públicas como la inmensa mayoría de las castas políticas del resto de España.




¡También molesta La Internacional en televisión pública de Cataluña?

Se conoce que la televisión pública de Cataluña no solo interrumpe, de forma casi sistemática, las retransmisiones en directo de las ruedas de prensa del Govern cuando los periodistas hacen sus intervenciones en castellano. No cabe duda de que hoy también ha hecho otro tanto de lo mismo en el preciso momento en que sonaba “La Internacional”. Todo ello con el agravante de que la locutora de la cadena de televisión autonómica ha sentenciado que el congreso extraordinario del PSC finalizaba con “Els Segadors”. Sin embargo, segundos antes, por la megafonía de la Farga de L’Hospitalet, donde se celebraba el acto en el que se ha ratificado a Miquel Iceta como flamante líder del “socialismo” catalán, se pudo escuchar inmejorablemente, como posteriormente sucedería, que se pondría colofón al acto con el himno oficial de los trabajadores del mundo entero.

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Autogoles en la requeteindependentista TV3

Está visto que la internacionalización del proceso de construcción nacional, que según el Govern de Cataluña debería llevar a la independencia de Cataluña, acelera el paso hacia el fracaso más absoluto. No cabe duda de que lo sabe todo el que esté medianamente informado porque, entre otras cosas, son tan innumerables los reveses políticos obtenidos fuera de las fronteras de España como los recursos económicos destinados a esta tarea por una parte importante de la casta gobernante en toda la comunidad autónoma (ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones y gobierno). Esta misma mañana ha tenido lugar otro más de estos desengaños en el mismísimo plató donde se emite en directo un programa de la televisión “pública” de Cataluña. En estos precisos momentos no me consta que algún medio de comunicación hipersubvencionado por el Govern de Cataluña recoja el enésimo fiasco independentista acaecido cuando Lídia Heredia, conductora televisiva de “Els Matins”, entrevistaba al Jefe de Gobierno del Principado de Andorra (Antoni Martí Petit). El mandatario del pequeño país pirenaico ha respondido a la periodista de TV3, obsesionada por el tema independentista, que el “problema català” seguiría siendo únicamente un asunto interno de España aunque se lo preguntase de muchas otras maneras diferentes.

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Pedro Sánchez presenta credenciales en TV3

De cuando en cuando en TV3 entrevistan a alguien no afín al ultranacionalismo catalán. No obstante, cuando esa rareza tiene lugar en la cadena de televisión “pública” de Cataluña, el tema del independentismo suele ser introducido por el presentador de turno cada dos por tres. No hay más que revisar la entrevista que han hecho, hace apenas unos minutos en el programa “Els Matins”, a uno de los tres candidatos a secretario general del PSOE para percatarse de que el tema de marras forma parte de una monomanía que ocupa a los que trabajan en TV3 casi las 24 horas del día. A pesar de ello, en el mencionado programa matinal, el entrevistado, Pedro Sánchez, no ha cedido ante el empuje independentista de la entrevistadora Lídia Heredia y ha defendido “con casta” una España unida y territorialmente solidaria ante toda una representante de “la casta” independentista de TV3. Sin embargo, el político socialista no ha dicho ni mu cuando le han recordado que desde el PSC defienden un blindaje lingüístico del “català” a pesar de la asfixiante discriminación que ya sufre el castellanohablante en Cataluña. En resumidas cuentas, si algo pretende cambiar este capacitado candidato a la Secretaría General del PSOE, lo hará solo a medias mientras calle ante el nacionalismo del partido catalanista con el que está federado (PSC) por más que se mantenga firme frente a las embestidas independentistas de una conductora televisiva de TV3.




CiU se desploma y Artur Mas vuelve a fracasar

Hace apenas unas horas se celebraron unas esperadas elecciones al Parlamento de la Unión Europea que vienen pintiparadas para calibrar el desafío separatista en la Comunidad Autónoma de Cataluña. De ellas se desprende que la participación en Cataluña, varios puntos por debajo del 50%, deja en evidencia a los independentistas que cansinamente repiten lo de la necesidad de votar que tienen los catalanes para decidir su futuro. Asimismo, queda de manifiesto tras ellas que no aparecen por sitio alguno en las urnas los 2000000 de independentistas de una de las manifestaciones del 11 de septiembre de los que hablaba TV3,
sin olvidarse de los más de la mitad de ciudadanos de Cataluña que se echaron a la calle en ese mismo acto reivindicativo, según la exaltada Terribas. Del mismo modo, conviene recordar este periodo electoral para medir en su justa medida la capacidad para fracasar que demuestra poseer el President de la Generalitat que horas antes de que el pueblo acudiera a las urnas lo exhortaba a que CiU ganase en Cataluña y que el PP no lo hiciese en el conjunto de España: los resultados han sido demoledores para el líder convergente. Sin embargo, su fracaso más estruendoso ha sido el empecinamiento mostrado en dotar de carácter plebiscitario unas elecciones ordinarias para dejar claro el pretendido sentir independentista del pueblo catalán, porque se deduce de lo que ha terminado acaeciendo en Cataluña que o bien la capacidad de Artur Mas es nula para trasladar a los ciudadanos el carácter plebiscitario de unos comicios europeos o bien que los partidos independentistas (incluyendo la deliberadamente ambigua CiU en el cómputo de sufragios de esta tendencia ideológica) han perdido la friolera de 645058 votos en las urnas respecto a las últimas elecciones celebradas en el 2012, también supuestamente plebiscitarias. En las Autonómicas de 2012 (CiU, ERC y CUP) obtuvieron 1781460 papeletas mientras que en las europeas de ayer solo pudieron contar el apoyo de 1136402 electores.




La Cataluña que no parece gustar en TV3

Miles de catalanes salieron anoche a las calles, en la localidad barcelonesa de Granollers, a celebrar la Décima del segundo club de fútbol, en número de aficionados, en Cataluña (Real Madrid). Sin embargo, no he visto una sola imagen de madridistas catalanes celebrando en Cataluña la última consecución de la Copa de Europa por TV3… debe ser porque, con toda seguridad, ninguno de los exultantes aficionados portaba una “estelada” (bandera independentista). Para esta gente de TV3 una mera aglomeración de un par de independentistas puede ser noticia, pero la de decenas de miles de “merengues” celebrando tan afamado título continental por toda Cataluña en vísperas de unas elecciones al Parlamento de la Unión Europea en un terruño donde los clubes deportivos son algo más que eso…




CiU también naufraga en el debate

¡Estará pervertida la Democracia en Cataluña que se celebra un debate político con los candidatos que obtuvieron representación en las últimas elecciones al Parlamento de la Unión Europa en la muy requeteseparatista TV3 con una “moderadora” como la Terribas, que podría pasar como la emperatriz del independentismo en el gremio periodístico, y aquí nadie lanza una sola exclamación! A fin de que quede más clara la indignación expresada más arriba, me tomo la licencia de utilizar un símil deportivo con cierto toníllo retórico: ¿imagina dirimir quién es el mejor equipo de fútbol eligiendo como terreno neutral el estadio de
uno de los rivales y, por si eso no fuere suficiente, sobre un terreno de juego con un desnivel del 10% en el que el equipo visitante ocupe la portería ubicada en la parte baja? No obstante, volviendo al asunto que ha motivado la anterior comparación, el debate celebrado anoche en el plató de la televisión “pública” de Cataluña, resulta tan difícil hallar un ganador como fácil establecer quién salió perdiendo. Es decir, sorprendentemente, el cabeza de la lista presentada por el partido que engendró y durante más tiempo ha controlado a su antojo la “criatura” de la Corporación de Medios Audiovisuales de Cataluña (CiU) vagó en la riña dialéctica distante del resto de candidatos y echando mano de los razonamientos victimistas del recalcitrante nacionalista. Para más inri, en especial durante la primera parte de la contienda, no fueron pocas las ocasiones en las que el convergente interrumpió a los rivales que estaban en posesión de la palabra buscando un protagonismo que nunca alcanzó en las diferentes fases del debate. Perdida la enésima oportunidad para invertir esa diabólica tendencia en la que se halla, todo parece indicar que CiU está muy próxima a desaparecer de la escena política catalana merced al radicalismo hacia el que ha basculado su estrategia política.




Vota en favor de la Igualdad

Si estás hasta la coronilla de esta asfixiante sociedad que han creado los independentistas, votando el próximo 25 tienes una de las mejores oportunidades para evitar que esta casta siga haciendo de las suyas en Cataluña.




La audiencia de TV3 cae más del 50%

Está visto que los de la televisión pública de Cataluña, con estos políticos independentistas al mando del Govern de la Generalitat, se encuentran en su propia salsa y no hay día en que se abstengan de dejar su impronta secesionista en la parrilla de programas. Asimismo, son pocas las emisiones de debate político donde haya un solo invitado que no esté por la labor de seguir con este desvarío partidista, más propio de una entidad privada del mundo de la comunicación que de una corporación pública pagada con el dinero de todos los contribuyentes. Del mismo modo, no parece que haya franja horaria ni programación temática que se escape de una utilización política pro independentista. Y como las explicaciones de los puntos precedentes piden a gritos un ejemplo, no es necesario remontarse muy atrás en el tiempo porque esta misma mañana han vuelto a dejar constancia de que la tergiversación de la realidad no tiene límites en la televisión pública de Cataluña. Para ello es inevitable traer a colación las palabras de Emilio Botín, pronunciadas en el marco de la Junta General de Accionistas de su archiconocido banco, en las que afirmó con rotundidad que la independencia de Cataluña es ilegal e imposible y que “no interesa ni a los catalanes ni al resto de los españoles”. Pues bien, esta última sentencia ha sido introducida en el noticiario televisivo autonómico por el presentador con un: “no interesa ni a catalanes ni españoles”. Es de dominio público que en la Cataluña nacionalista pasan arbitrariedades del tenor de las explicadas anteriormente en demasiados ámbitos de la vida pública; pero, en lo concerniente a los medios de comunicación, debería sorprender que, a expensas del derecho a una información objetiva y plural, se evite debatir sobre por qué se arrincona la lengua hablada por más catalanes (castellano) en Cataluña, o por qué se minimizan mensajes contrarios al independentismo, o por qué se han acumulado déficits económicos tan alarmantemente altos desde su creación mientras que su buque insignia (TV3) pierde la friolera de más del 50% de su audiencia desde que en 1989 se tiene constancia de este tipo de datos…




La casilla que pondría los derechos lingüísticos a tono

Sobre las intenciones de los poderes fácticos nacionalistas y los máximos representantes gubernamentales de la misma cuerda ideológica de seguir imponiendo la inmersión lingüística en “català”, indiferentemente de la lengua materna que tenga el niño al que se pretende educar, no circula leyenda alguna. Angustiosamente para quienes la padecen, esta realidad en Cataluña no admite más interpretación que la de unos exaltados nacionalistas ahítos de soberbia. Por lo tanto, esta imposición lingüística se lleva a cabo sin tener el menor respeto por preceptos internacionales (UNESCO) que obviamente la desaconsejan para niños menores de ocho años que no tengan esta lengua como materna. Ahora bien, da qué pensar que las élites mencionadas al inicio sigan empecinadas en que se aplique tal metodología educativa de forma indiscriminada al tiempo que evitan la inmersión lingüística en “català” para sus propios hijos, catalanohablantes. Por si lo anterior fuera poco, pagan costosísimos colegios privados multilingües donde, paradójicamente, el castellano tiene mayor presencia en horas lectivas que en las escuelas públicas, cuando axiomáticamente la educación en “català” se adapta como un guante a las necesidades pedagógicas de este colectivo de niños. Por otro lado, para los padres de niños castellanohablantes que carecen de recursos económicos, sin embargo, la Generalitat de Cataluña no ofrece oportunidad alguna de una educación en su lengua materna y tan solo la Justicia deja una pequeña puerta entreabierta, tan difícil de franquear, que solo pueden hacerlo verdaderos héroes. Esta circunstancia es aprovechada por muchos nacionalistas para desprestigiar el reducido número de los que solicitan educación en Cataluña con el castellano como lengua vehicular. Todo ello al mismo tiempo que la administración pública se niega, pese a las reiteradas órdenes de los tribunales, a colocar una casilla en los impresos de inscripción de la matrícula de los centros donde los padres deberían elegir la lengua… este derecho a decidir no tiene mucha aceptación entre los sectarios nacionalistas que tanto lo reclaman para materias de las que carecen de competencias legales.




Asfixiante imposición lingüística en Cataluña

La subyugante marginación lingüística del castellanohablante gracias al fanatismo nacionalista es tal en Cataluña que sería enormemente difícil hallar un lugar en el mundo, en lo referente al derecho que tienen los niños menores de ocho años a recibir su primera educación en su lengua materna, donde se vulneren más los Derechos Humanos. Aunque el grupo más numeroso de la sociedad catalana es castellanohablante, la educación que reciben los niños en dicha lengua en las escuelas infantiles
públicas es de cero horas lectivas hasta los 6 años (primer y segundo ciclo de educación infantil) y posteriormente hasta los ocho años pasa a ser de dos horas de media a la semana (ciclo inicial de educación primaria). Más allá de nuestras fronteras al menos ya hay algún organismo (Departamento de Estado de Estados Unidos) que da la voz de alarma incluyendo la negativa de la Generalitat de Cataluña a cumplir las sentencias judiciales que obligan a atenuar, en parte, la lamentable coyuntura mencionada en los puntos anteriores: sus últimos informes anuales sobre la vulneración de los DD.HH. en el mundo sobre Cataluña son bastante explícitos. Estas no son las únicas tropelías que se cometen desde instituciones públicas en Cataluña sobre el colectivo castellanohablante, pero sí las más aberrantes por afectar a niños de corta edad. Asimismo, estas luctuosas prácticas de discriminación lingüística son tan frecuentes y extendidas por el territorio catalán como la negación de las mismas por parte de autoridades gubernamentales y su inmenso corro de palmeros colocados en entidades sociales y medios de comunicación subvencionados. Por consiguiente, no es raro escuchar a ultranacionalistas, con su habitual cinismo, quejarse de que algunos de los niños catalanohablantes tengan que estudiar el 25% de las asignaturas en castellano (cinco aulas en el hipotético caso de que en esta ocasión las autoridades educativas sí obedezcan la última decisión judicial), mientras callan que la inmensísima mayoría de niños castellanohablantes no pueden estudiar ni una sola hora semanal en su lengua materna.




El desmoronamiento de TV3 se precipita

De resultas de estar sobrerrepresentado el número de catalanohablantes en la distribución de medidores entre la población, los datos de audiencia de TV3 podrían haber sido considerablemente exagerados en los últimos años por la empresa privada que los analiza (Kantar Media), según informa Crónica Digital. Al margen de la información recogida en el punto anterior, los índices de telespectadores de la cadena pública catalana han caído en picado (del 29’9% al 13’5%) desde que se obtiene este tipo de datos. Para mí que ha influido enormemente en este desmoronamiento la percepción de muchos televidentes del descarado posicionamiento ideológico (del nacionalismo de antaño han pasado al actual ultranacionalismo: independentismo) en sus emisiones televisivas, el deliberado y sistemático arrinconamiento de la lengua propia de más catalanes (castellano), la reiterada falta de respeto a los signos de identidad de la pluralidad de catalanes y a otras comunidades autónomas (Països Catalans) y el descomunal e inadmisible déficit que arrastra y que ya no le permite retrasmitir ciertos eventos deportivos. No obstante, llegados a este extremo y conociendo las terribles inclinaciones de nuestros representantes gubernamentales en Cataluña, cabe esperar la enésima ayuda a la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (TV3, 33, Super 3, 3/24, Catalunya Radio y un largo etcétera [ninguno de estos entes públicos emite en castellano]) en forma de más dinero público a pesar de las perentorias necesidades presupuestarias de otros servicios públicos más vitales para la población o que el Govern eche mano de su archiconocido manual victimista y legisle en favor de la imposición de cuotas televisivas en locales públicos con su manida excusa del peligro de desaparición de lo que ellos llaman “la llengua propia de Catalunya”. Para terminar, no sería ocioso recordar que en esta Cataluña oficial casi nada concuerda con la realidad (no lo hacen ni los espectadores que nos dice el CEO que ven TV3, ni los independentistas que contabilizan en TV3, ni siquiera el mapa del tiempo que utilizan en TV3) salvo que para mantener esa irrealidad muchos ciudadanos catalanes (castellanohablantes y no nacionalistas) han tenido que perder demasiados derechos y libertades.




Las dos Cataluñas

A juzgar por los múltiples personajes históricos con los que quieren ser asociados algunos líderes independentistas de Cataluña y los continuos bandazos sobre los países que toman como referencia en su nebuloso proceso de construcción nacional, el independentismo no se sacude su sempiterna imagen de ideología oportunista, inconsistente, frívola, esperpéntica… Esto del separatismo al estilo catalanista sería para tomárselo a guasa si no fuese porque el dinero público es despilfarrado como nunca en políticas estériles por sus partidarios mientras ejercen el poder en innumerables instituciones públicas, porque los sueldos que se fijan son escandalosamente desproporcionados para los tiempos que corren o porque no pocos de ellos se dedican a algo tan serio como transgredir las leyes y a conculcar derechos inalienables a los ciudadanos castellanohablantes y no nacionalistas. En resumen, habida cuenta de cómo discurren las cosas por Cataluña, por un lado están los de la casta independentista que siguen viviendo a lo duque, como de costumbre, pero que no dudan en hacer incluso payasadas si con ello consiguen para sí algo más de poder; por el otro, el pueblo llano al que no le hace gracia estar a dos velas, pero que, salvo en puntuales ocasiones, calla.




Lo que se dice una declaración de intenciones

Espero, como no podía ser de otro modo, que toda la información que proporciono en mis diferentes cuentas en redes sociales (especialmente en Flickr) sobre actividades poco éticas o explícitamente ilegales llevadas a cabo por muchos independentistas de Cataluña sirva como denuncia que conciencie al resto de la sociedad sobre estos intolerables hechos y quienes los ponen en práctica con muchísima impunidad. Por consiguiente, es normal que aspire a que dicha información sea utilizada para combatir este independentismo, pero siempre desde el escrupuloso cumplimiento del ordenamiento jurídico vigente: no es inteligente ni práctico, a la larga, renunciar a la ventaja moral que ofrece el mantenerse del lado de las leyes aprobadas en Democracia.




Revolución de guante blanco

El conflicto independentista hace muchos años que colea en España porque, no en balde, quienes lo estimulan desde Cataluña han destinado muchos esfuerzos y dinero para alimentarlo. Evidentemente, a ello también han contribuido los dos principales partidos del ámbito estatal con su proceder meramente partidista. De igual modo cuando estaban en el poder como cuando ostentaban la jefatura de la oposición: las concesiones irracionales a los nacionalistas en pocas décadas son imposibles de contabilizar… a menos que se utilicen muchos dígitos. Para mí que esta situación hubiera seguido de esta guisa si, en primer lugar, los ciudadanos contrarios al nacionalismo excluyente en Cataluña y, algo más tarde, los del resto de España no se hubiesen indignado hasta el extremo de organizarse en torno a partidos políticos de nuevo cuño que se han convertido en un serio problema para la casta política de Cataluña y del conjunto de España. El germen de esta sorprendente revolución de guante blanco tiene su origen en Cataluña y viene ocasionada, en mi opinión, por la asfixia a la que empezaron a ser sometidos ciudadanos castellanohablantes y no nacionalistas por muchos independentistas en cuanto, estos últimos, ya se vieron con tanto poder, en demasiados ámbitos institucionales, como para atreverse a conculcar derechos inalienables sin que casi nadie los llamase al orden y sin que tan despreciables comportamientos supusiesen mengua alguna en el privilegiado lugar que estos ultranacionalistas han ocupado en la sociedad catalana desde hace décadas. En el resto de España, la actitud condescendiente e imprudente de los dos grandes partidos hacia los diferentes nacionalismos periféricos también empezó a generar una creciente desviación del voto a fuerzas políticas, inéditas hasta entonces, con una inequívoca vocación de revertir este desafortunado orden de cosas. Por consiguiente, no es raro que las alarmas se encendieran en los dos grandes partidos de Cataluña y en los dos del conjunto de España. Desde entonces quienes han liderado las cuatro formaciones políticas tienen prisa, mucha prisa, y un enemigo común: el Razonamiento. Por un lado, los líderes estatales han rectificado, mostrándose, sin fisura, incluso en público, garantes del imperio de la Ley, aunque sea forzados por la grave situación de la que en parte son culpables; por el otro, los de CiU y ERC se empecinan en seguir a galope tendido por la selectiva senda de la Identidad, pero intentado por todos los medios que no se celebren elecciones a la usanza democrática, donde vuelva a quedar de manifiesto que sus apoyos pierden fuelle frente a Ciutadans y con la seria posibilidad de que UPyD abra aún más el arco parlamentario catalán en la dirección que menos les conviene. En suma, una significativa parte de la sociedad española ha necesitado más de tres décadas para recoger el guante lanzado por la insaciable casta nacionalista de Cataluña y la revolución de guante blanco toma un nuevo impulso.




Los cómicos del independentismo

Si antes del estéril pacto alcanzado por Artur Mas y un grupo de representantes de partidos políticos nacionalistas de Cataluña, el pasado jueves, para celebrar una consulta secesionista, que no tiene cabida en la Constitución ni en Carta alguna de las Naciones Unidas, ya se podía afirmar, sin riesgo alguno a equivocarse, que los actuales son los peores gobernantes que han estado al frente de las instituciones autonómicas; después… ni les cuento. Para que se formen una idea cabal de la talla de nuestros gobernantes en Cataluña convendría repasar el lamentable espectáculo que ofrecieron el día de marras Artur Mas, Alfred Bosch y Muriel Casals, (uno como President y los otros dos como miembros de unas entidades catalanas (ERC y Òmnium Cultural), sin cargo gubernamental formalmente reconocido, pero con una capacidad endiablada de influencia sobre el actual Ejecutivo).
El último personaje mencionado en el punto anterior y no por ello menos importante, Muriel Casals, hizo un papelón mientras hablaba del estado de shock que invadía el ánimo de los representantes gubernativos del Estado tras conocer el pacto de la consulta; el segundo, Alfred Bosch, lo bordó mientras transmitía la felicidad que le embargaba tras ver las caras largas que había contemplado entre los políticos de la capital tras tener conocimiento del acuerdo; y el primero, el President, dio un señor espectáculo en el acto del Día Internacional del Voluntariado con unas ostentosas risas, a medio camino entre histéricas y sardónicas, cuando se refería a la que acababa de liar esa misma tarde. Por lo tanto, con la infinidad de precedentes como los anteriores que arrastra esta gente, no sería disparatado afirmar que en Cataluña tenemos un elenco de protagonistas en cuya agenda de gobierno de la Generalitat predomina un serial interminable de puestas en escenas preñadas de victimismo y confrontación con el resto de España. En conclusión, cuanto más entretenido esté el pueblo catalán con el show de turno que montan estos faranduleros del independentismo menos se percatará de lo terriblemente gobernado que vive.




Artur Mas el Figura

Con lo fácil que se lo puso el pueblo de Cataluña en las últimas elecciones autonómicas para rectificar haciéndole perder 12 diputados cuando se presentaba reclamando una mayoría excepcional; y va y sigue erre que erre con sus disparatados proyectos secesionistas; y como no podía ser de otro modo, en poco más de un año, aumenta brutalmente la deuda de la Generalitat, la fractura social y la inacción gubernativa: su fama de político fracasado va camino de quedar impresa con tinta indeleble en los anales de la Historia de Cataluña.




Lo que no le dirán de TV3 en TV3

La prensa hipersubvencionada, los políticos nacionalistas, que la mantienen a un altísimo coste para la población catalana, y demás interesados le dirán que TV3 es líder en audiencia en la comunidad autónoma. Sin embargo,
le omitirán que se hunde con el sectario lastre independentista que lleva a cuestas. A la opinión pública de Cataluña debería sorprenderle que se utilice el calificativo de “líder” para referirse a una televisión pública autonómica que hace más de dos décadas podía tener una audiencia media, anual, cercana a un asombroso 30 %, pero que acabará el presente año con una cuota de pantalla que ronda un fatídico 13%. Además, con respecto al mismo mes de noviembre del año pasado, ha perdido la friolera de un 4’2% de espectadores. La tendencia es objetivamente alarmante para una televisión que en la práctica es de todos los catalanes y en la realidad solo está dirigida a una parte muy minoritaria de la sociedad catalana. Hecho que, indefectiblemente, está ocasionando la decadencia de este ente público de la que casi nadie le informará. La imparcialidad en el hacer de esta cadena de televisión ya no la defiende nadie “realmente” independiente. No obstante, desde el CEO y otros muchísimos organismos públicos o entes pseudoprivados (medios de comunicación favorecidos con la milagrosa ayuda pública) saben cómo maquillar la realidad hasta lograr que en el imaginario colectivo quede consolidada la idea de que “TV3 es una televisión líder en Cataluña”. Ahora bien, por si todo lo expuesto anteriormente fuese
poco, en la sectaria TV3 siguen superándose y esta mañana han logrado, en toda una tanda informativa, mencionar explícitamente solo a un partido político en clave catalana (ERC), del resto ni mu. En clave estatal, han hecho otro tanto de lo mismo con el PP, pero… para deslizar su nombre mientras informaban de cómo lo criticaba el archifamoso director manchego, Pedro Almodóvar, al recibir un galardón cinematográfico en Berlín.




TV3 mete baza

La vigesimotercera cumbre bilateral franco-española ha servido para que los de la televisión “pública” de Cataluña, en su línea partidista de toda la vida, digan de Rajoy que “recupera el discurso del miedo” por decir una obviedad de la que ya han advertido, en repetidas ocasiones, figuras gubernamentales harto representativas de la Unión Europea. Pues nada, los independentistas, con Artur Mas a la cabeza, y su cohorte mediática hacen oídos sordos
al hecho de que una región que se escindiera de un estado miembro debería solicitar su adhesión y ser aceptada por la totalidad de los socios con todos los inconvenientes y perjuicios para el conjunto de los ciudadanos que ello comportaría. Al igual que el presidente de España, su homólogo francés, François Hollande, ha dicho algunas obviedades como que “Cataluña es una región [comunidad autónoma] de España”. Sin embargo, los de TV3 y el resto de independentistas no han salido en tromba diciendo barbaridades de él como suelen hacer con todo el que ose alterar mínimamente el imaginario mundo nacionalista que tanto dinero público ha costado asentar en el caletre de muchos ciudadanos catalanes. Se conoce que esta gente independentista es consciente de que las limitaciones presupuestarias del Govern ya apenas le dan para mal controlar Cataluña y algunos grupúsculos en la Comunidad Valenciana e Islas Baleares y, por consiguiente, ni por casualidad les conviene abrir nuevos frentes en un territorio galo en el que, en las últimas tres décadas, apenas han podido repartir subvenciones en el Rosellón y la parte norte de la Cerdaña. En suma que para mí estos independentistas de los medios de comunicación “públicos” de Cataluña, ante las verdades como puños que expresa el máximo representante español, en último caso, intoxican a la opinión pública tanto como pueden; pero con el de Francia… solo les queda tragar hiel.




Para bien o para mal

Para mí que en cualquier Estado, tan pronto un cuerpo de policía salta a la palestra mediática con frecuencia, la Democracia se resquebraja. De un tiempo a esta parte, es lo que está ocurriendo, alarmantemente, en Cataluña con el cuerpo de los Mossos d’Esquadra (policía autonómica), de una forma más o menos merecida según el caso concreto. Está visto que, últimamente, los acontecimientos trágicos en los que se ven envueltos algunos de sus miembros menudean en los medios de comunicación. Antaño podían acaecer multitud de sucesos en los que no pocos elementos del cuerpo eran imputados,
juzgados, condenados y, sorprendentemente, indultados y la prensa, salvo honrosa excepción, o no decía ni mu o relegaba la noticia al rincón donde pasara más desapercibida. Ahora, después de las imágenes que conservan muchos ciudadanos en sus retinas de unos mossos d’esquadra aporreando las cabezas de pacíficos e indefensos “indignados” sentados en el suelo de plaza Cataluña en Barcelona, el concepto que se tiene de esta corporación policial es enormemente negativo. Por consiguiente, desde el episodio mencionado en el punto anterior, la repercusión mediática de todo lo que tenga que ver con cualquier hecho luctuoso en el que se vea envuelto algún miembro del cuerpo policial autonómico se dispara… para bien o para mal.




Mal piensa quien no es bueno

Desde hace dos años se está celebrado en Cataluña el 12 de octubre, día de la Hispanidad, con un éxito que va en aumento, como quedó demostrado la semana pasada. En Barcelona ese día, al menos en los aledaños de Plaza de Cataluña, que es donde discurren los actos en favor de la unión de todos los españoles, se vive un ambiente de
festividad y buena armonía como en pocos lugares y ocasiones se ven por estas latitudes. A pesar de ello, cuando se acerca el consabido acontecimiento empiezan sospechosamente a surgir multitud de voces, afines al nacionalismo o al independentismo, desde instituciones y medios de comunicación públicos o privados, que tratan por todos los medios de asociar a grupos radicales y violentos con una concentración cívica y festiva. Pues bien, el primer año no acertaron; el segundo, tampoco. Es más, los únicos actos violentos que se registraron, un año y el otro también, fueron perpetrados por radicales independentistas, como la inmensísima mayoría de episodios de naturaleza política que se produce en Cataluña a lo largo de todo el año. No obstante, tengo el convencimiento de que el año que viene, cuando se acerque el gran evento, volveremos a oír a líderes políticos de Cataluña y su caverna mediática hablar de la cara de serafines que gastan los independentistas y de cómo van medrando en la base del cráneo de todos los demás, cual si fueran demonios, unas rarísimas protuberancias calcáreas.




¡Atrévase a parafrasear a Artur Mas!

Me da en la nariz que las cosas en Cataluña discurrirían por otros derroteros si se parafraseara cabalmente a cierto fracasado político, que en las elecciones del 25 de noviembre de 2012 acabó por segunda vez en la Presidencia del Govern, cuando afirma que “es más fácil contar votos que manifestantes”. Bien mirado y complementando la anterior afirmación, sería más fácil contar votos como lo haría cualquier catalán de bien a como lo hace esa Ley Electoral que los nacionalistas como
Artur Mas se niegan sistemáticamente a cambiar legislatura tras legislatura. Es más, para evitar llamarse a engaño, cualquier otra paráfrasis que hiciera un ciudadano de a pie, realmente preocupado por el resto de sus convecinos, sobre las tercas peticiones de referéndum que llevan a cabo los nacionalistas, pero relativa a otras cuestiones verdaderamente necesarias y urgentes para el pueblo llano en Cataluña, serían rechazadas de plano desde la mismísima Generalitat. Es decir, que bastaría, para desenmascarar las reales intenciones de las élites gubernamentales autonómicas, con exigir una consulta, por ejemplo, para volver a reglamentar, según el parecer popular, esos escandalosos sueldos que se embolsa la inmensísima mayoría de políticos en cualquier ámbito institucional catalán y que tantísimo daño infringen al bolsillo del contribuyente, al tiempo que socavan la capacidad de ofrecer servicios públicos básicos a los más necesitados de nuestra sociedad. Para concluir esta introspección de la política actual en Cataluña, sin desviarse un ápice del tema en cuestión, viene que ni pintado parafrasear al refranero popular y dejar más claro que el agua que los intereses de los políticos nacionalistas y la pobreza del pueblo todo es una pieza.




El toma y daca que impera en Cataluña

De todos es conocido la poca predisposición que muestran, de un tiempo a esta parte, muchísimos mandatarios extranjeros a la hora de recibir a Artur Mas para que les cuente milongas nacionalistas de bajo calado intelectual. Pero, por si fuera poco, ahora están menudeando los personajes de renombre que, profesando diversas ideologías políticas, dejan claro que la independencia de Cataluña es una misión imposible para los Mas y compañía, por más que sigan con el acostumbrado adoctrinamiento de las masas de los últimos decenios a través de su caterva mediática. Es más, ha habido hasta cierto prestigioso economista, condecorado con la Cruz de Sant Jordi de la
Generalitat, que ha dejado caer que una Cataluña independiente sería un estado fallido. En resumidas cuentas y dejando al margen el permanente repertorio de abucheos que recibe de algunos paisanos del pueblo llano aún no fanatizados por el nacionalismo, el encadenamiento de reveses que está obteniendo Artur Mas no parece que vaya a tener fin en los próximos meses. Ahora bien, el presidente de los independentistas, mientras tanto, trata de mantener a la población lo más alejada que puede de una realidad que no es propicia a sus intereses. Para mí que, en el sentido referido en el punto anterior, los medios de comunicación públicos y subvencionados de Cataluña, sin sonrojo alguno, se hacen eco de disparatadas declaraciones del líder del Govern o miembros de su entorno que no son más que puras maniobras de distracción. De seguir los acontecimientos políticos por estos derroteros en Cataluña, el día menos pensado, no sería de extrañar que, tras algún varapalo a Artur Mas, más sonado de lo habitual, tengamos todas las tertulias políticas debatiendo sobre si es conveniente que en ese más que incierto referéndum de independencia votaran, además de los catalanes, todos los afiliados a partidos nacionalistas del País Vasco, Escocia y, por supuesto, el resto de los que ellos denominan Països Catalans.




CiU va camino de ser historia

Ahora, y ya van unas cuantas, lo intentan de nuevo tirando el anzuelo con el propósito de que otras formaciones políticas piquen y les sirvan de tabla de salvación. No cabe duda de que, los de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), tratan de evitar, por todos los medios, presentarse a cualquier convocatoria electoral en solitario, sea del ámbito que fuere. Lo que sucedería si se viesen en el brete de concurrir solo en coalición con Unió Democrática de Cataluya (UDC), bajo la acostumbrada fórmula de CiU,
a unos comicios… lo saben todos los catalanes. Porque quienes han tensionado, por interés partidista, a toda la sociedad catalana hasta hacerla dos pedazos han errado el tiro y ya sufrieron todo un señor revés electoral el 25 de noviembre del pasado año con la pérdida de 12 diputados. No obstante, ante su desesperada situación, si el resto de protagonistas que tienen algo que decir en el estrambótico contexto catalán, se lo permite, son capaces de agarrarse a un clavo ardiendo (plataformas de concentración, elecciones plebiscitarias, DIU -aunque ahora algunos digan que no con la boca pequeña-…) pues saben que en esta ocasión las urnas van a ser muchísimo más demoledoras con CiU de lo que fueron meses atrás. A todo esto, ¡se imaginan que los de CDC, lejos de ir sumando ingenuos a su treta, pierden por el camino a UDC?




"Democracia" por las bravas

No cabe duda de que lo del “hashtag” mundial #SomEspanya de una de las redes sociales más importantes del planeta (Twitter), en plena efervescencia independentista durante la celebración de la Vía Catalana, no es más que el reflejo de una de las muchas caras que conforman la poliédrica realidad. No obstante, parece meridianamente claro que los ciudadanos que no están a favor de la independencia de Cataluña son una inmensa mayoría en todo el territorio español. Hoy por hoy, todo parece indicar que eso es así y nadie en su sano juicio sostendría lo contrario. Por eso a Artur Mas, President [de los independentistas] de Cataluña, no le interesa en absoluto solicitar la celebración de un referéndum, para lograr la secesión de Cataluña del resto de España, donde reside la soberanía nacional. En consecuencia, trata obstinadamente que una hipotética consulta sobre un asunto que afecta al conjunto de los españoles se presente solo en un ámbito territorial anómalo al marco jurídico vigente.
Asimismo, tampoco cabe duda de que la siguiente analogía, utilizando uno de los deportes con más seguidores del planeta (fútbol), viene como anillo al dedo para complementar lo expuesto anteriormente. Sería algo así como que un club de fútbol resuelva, en un decisivo lance del encuentro que disputa, subir al marcador un gol materializado, deliberada y descaradamente con la mano, por el delantero local. Por supuesto, todo ello obviando la correspondiente infracción y la consiguiente expulsión del jugador en cuestión, decidida por el colegiado arbitral designado para la contienda deportiva, porque los representantes de la junta directiva del conjunto local presentes en el palco de autoridades han decidido de modo unilateral modificar el reglamento solo para ese preciso y oportuno momento. De tal manera que las reglas fijadas de antemano a la celebración del encuentro de nada servirían ante la totalitaria decisión de los máximos mandatarios del club que juega en casa. Y, por si lo anterior fuese poco para calcar la actitud que muestra últimamente la casta que dirige a los independentistas de Cataluña, aún se podría añadir que, para acallar las indignadas protestas del equipo contrario y el puñado de seguidores desplazado para la ocasión, podrían incluso refregarles que cuentan con el aval “democrático” de la mayoría de los presentes en el estadio en el que realmente se disputa el encuentro.




La trilogía nacionalista

Si perteneces al pueblo llano, el nacionalismo es la trilogía que le sienta a tu existencia como a un Cristo tres pistolas; y si eres de los de arriba, ¡qué te voy a contar que tú no sepas?: -El timo nacionalista- El nacionalismo es un timo que consiste en hacerte creer que existe algo más importante que tú. -El cuento nacionalista- El nacionalismo es pura involución histórica, política, económica, social…; un cuento que no inventaron los chinos y que muchos paisanos de Cataluña recitan de carrerilla. -El sablazo nacionalista- El nacionalismo es un sablazo continuado de tus propios representantes políticos que acaba dejándote pelado y que tú irreflexivamente atribuyes al enemigo exterior.




El sablazo nacionalista

El nacionalismo es un sablazo continuado de tus propios representantes políticos que acaba dejándote pelado y que tú irreflexivamente atribuyes al enemigo exterior.




En cambio poco cambia en Cataluña

Bien mirado, desde la pasada Diada Nacional de Cataluña (2012) a esta parte, pocas cosas han cambiado en Cataluña. Salvo que la minoría
que ponía una bandera en la fachada de su domicilio para la ocasión ahora coloca dos, tres, cuatro… hasta once (!) he podido contabilizar en una misma vivienda. También que el cambio de la puesta en escena del independentismo, para evitar que se aburran los partidarios de la causa de marras, ha obligado a los TV3 a trocar los millones de independentistas con los que cuantificaban manifestaciones de años anteriores por los centenares de miles de hogaño. Porque queda claro como el agua que el descaro con el que se gasta dinero público para celebrar actos reivindicativos y partidistas por estas tierras sigue siendo el de hace décadas. De igual modo, el uso irreverente de las instituciones públicas para promocionar las aspiraciones de
una parte de la población no ha variado un ápice. Pues nada, después de tantas evidencias y tantísima reiteración de cómo la casta política de Cataluña manipula a su antojo desde las instituciones públicas, solo queda esperar que siga todo como hasta ahora cuando se celebren elecciones ordinarias para que aumente el número de catalanes que ya han abierto los ojos de par en par y que los representantes políticos de las dos formaciones políticas (CiU y ERC) que fomentan este orden de cosas vuelvan a perder, en su conjunto, apoyo popular.




¡Vivir para oír!

En el mensaje que pronunció Artur Mas durante la inauguración del Centro Cultural del Born tuvo la ocurrencia de comparar la cadena humana proyectada para la Diada Nacional de Cataluña con la histórica y decisiva marcha liderada por Martin Luther King en favor de los derechos civiles de los afroamericanos en EE.UU. Pero tan disparatada analogía queda resquebrajada con solo comprobar el bajo porcentaje de apellidos de origen catalán en el conjunto de la sociedad catalana y, por el contrario, su altísima proporción entre los escalafones más altos de la administración pública autonómica o en el propio Parlament de Cataluña. Esta extraña particularidad, sostenida en el tiempo durante todos los gobiernos nacionalistas, deja meridianamente
claro que si los apellidos Mas, Puig, Vidal, Roca, Vila, Duran… fuesen acompañados de un determinado color, solo en contadísimas ocasiones, sería el que presentaba la piel del extraordinario activista norteamericano y pastor de la iglesia bautista. Porque la casta nacionalista que tiene por costumbre convocar este tipo de iniciativas políticas en Cataluña está subvencionada hasta límites insospechados desde el mismísimo Govern del que es máximo responsable Artur Mas y el oprimido en este rincón del planeta, desde luego, no es esta casta nacionalista sino el pueblo llano al que deja con los justitos recursos públicos para su subsistencia. Sin embargo, aquí no acaba la historia de los desafortunados discursos del President de Cataluña y mentor del nacionalismo victimista por antonomasia. Solo unas horas más tarde ha lanzado un mensaje institucional que tiene miga. En él, Artur Mas, ha puesto el énfasis en el respeto a las minorías y se ha vuelto a quedar más ancho que largo. A ese respecto, la realidad tampoco concuerda con su retórica, ya que la única minoría que se ha beneficiado durante todos los gobiernos nacionalistas es la comunidad lingüística (catalanohablante), de la que forma parte la casta mencionada en el apartado anterior, que goza en Cataluña de todos los privilegios en régimen de exclusividad. Porque la lengua propia con más hablantes entre los catalanes, el castellano, padece un arrinconamiento casi absoluto en todo el estirado ámbito público… hasta el extremo de que ni los niños menores de ocho años pueden cursar sus primeros estudios en su lengua materna como recomienda la Unesco. En resumidas cuentas, tenemos un President en Cataluña que gusta de entonar discursos para esa élite nacionalista de toda la vida que no está dispuesta a compartir nada de lo mucho que posee, sino todo lo contrario, para mayor desgracia de las capas más desfavorecidas de la sociedad.




El cuento nacionalista

El nacionalismo es pura involución histórica, política, económica, social…; un cuento que no inventaron los chinos y que muchos paisanos de Cataluña recitan de carrerilla.




Entre bromas y veras

Hay que ver el cirio que se ha montado por estas tierras porque un obispo ha tenido la santa ocurrencia de no decir amén a todo lo que piden los independentistas. Se conoce que el Excelentísimo y Reverendísimo Señor de Solsona (Lérida) ha puesto de mala hostia a la parroquia separatista
tan solo por recomendar que no repiquen las campanas de las iglesias para complacer las caprichosas exigencias de los organizadores de una cadena humana en favor de la secesión. Me da en la espina que Xavier Novell i Gomà (con tal nombre fue bautizado el eclesiástico en cuestión), no va a ser santo de devoción por estas tierras después de tamaña afrenta a una gente tan enardecida por otra doctrina religiosa: el independentismo. Al paso que se radicaliza esta legión de la nueva fe en Cataluña, no sería de extrañar que el día menos pensado uno de sus líderes espirituales presente una proposición de Ley en el Parlament de Cataluña en la que quede perfectamente reglamentado el modo en el que se ha de cuadrar todo cristo, incluido la Iglesia, en cuanto se tope con una “estelada”… hasta ahí podría llegar la broma.




¡Hay que ver con el "hipernacionalismo" de TV3!

Al paso que lleva y tan pronto se aproxime la hora “H” del día “D” para el independentismo en Cataluña (la Diada Nacional del 11 de septiembre) TV3 puede transformarse todavía más en un modelo televisivo irreconocible para cualquier espectador que viva ajeno al “normal” funcionamiento de este atípico medio de comunicación “público”. Asimismo, a poco más de 12 días para que los independentistas intenten formar una cadena humana que atraviese Cataluña de Norte a Sur, o viceversa, ya parece que esta operación para inquietar al gobierno del Estado sea el leitmotiv del conjunto de la programación del ente televisivo de marras y de todos sus canales satélites. Hoy por hoy, con una sociedad catalana fragmentada políticamente como nunca desde la Transición a esta parte, constituye toda una paradoja que en los noticiarios públicos se haya terminado por instaurar el “hipernacionalismo”.
A estas alturas, la plantilla del canal público de informativos ya es capaz de completar toda una tanda de noticias sobre política autonómica hablando tan solo del Govern más nacionalista que hubiese podido imaginar ciudadano alguno hace tan solo unos meses. Y todo ello sin mencionar explícitamente a ningún partido de la “oposición”; a menos que se entienda que forman parte de ella la ERC más radicalmente nacionalista del actual periodo democrático o el PSC más nacionalista de todos los tiempos que, por si fuera poco, incluso contiene en su seno una corriente crítica que opina que la dirección del partido no es todo lo nacionalista que debería para los tiempos que corren en Cataluña. En definitiva, conforme quede más próxima la Diada, a mi modo de ver, alguna autoridad competente en la materia debería, por lo menos, sopesar la conveniencia de advertir a los telespectadores, por medio de algún sistema de pictogramas, sobre las emisiones televisivas susceptibles de provocar… severos empachos de nacionalismo.




La casta independentista se pasa de la raya

Te pones a ver y no son pocos los que dan por sentado, incluso algún prestigioso periódico de tirada estatal, que la cadena humana que se prepara para la próxima Diada Nacional es la mayor convocatoria por la independencia en Cataluña. Para mí que será a causa de que les ha llevado casi un año asumir lo que cualquier alma viviente con una vista en aceptable estado y dos dedos de frente ya pudo comprobar tras la gran manifestación del pasado 11 de septiembre: los congregados no llegaban a los 400000. Indudablemente que traigo a colación la cifra porque es el número de independentistas que necesitarán para completar con éxito la empresa que se han propuesto llevar a cabo
los organizadores de la misma. Está visto que, para salir de dudas sobre si lo conseguirán, no faltan muchos días; pero sería natural albergar poquísimas dudas al respecto, pues de sobras es conocido para qué ha sobrado durante décadas el dinero público por estas tierras, incluso en estos tiempos de penuria para tantísimo catalán. Bien mirado, por quien no participe del independentismo ni por asomo, lo positivo de todo este montaje propagandístico de la cadena humana por la independencia de Cataluña es que cada día dejan pruebas más innegables de cómo entienden la democracia unos representantes gubernamentales y medios de comunicación públicos o archisubvencionados que no tienen reparo alguno en posicionarse tan a favor de unos catalanes como tan en contra de otros. En resumidas cuentas, queda claro que esta gente que maneja a su antojo a la cofradía independentista cada día enseña más el plumero y se le ve a leguas la vía que sigue… y de qué manera.




Los independentistas pescan en río revuelto

En tiempos de verdaderas necesidades para un porcentaje muy significativo de la población de Cataluña, vemos a nuestros representantes gubernamentales afanados en objetivos que poco tienen que ver con la implementación de políticas que reviertan esta lamentable situación. Porque ahí tenemos al gremio de gobernantes en la palestra mediática, ¡tan neutrales como de costumbre!, azuzando a la gente a acudir solo a una de las dos manifestaciones que se han de celebrar en la próxima Diada del 11 de septiembre. Está visto que, para los representantes de todos los catalanes en la Generalitat, la concentración que debe celebrarse en la Sagrada Familia de Barcelona a favor de la unidad de España, promovida por el Movimiento Cívico 12-O, no es santo de su devoción.
Se conoce que los dirigentes del Govern y de infinidad de municipios abogan por una “cadena humana” que tiene como propósito fragmentar más el planeta con esa inventada línea divisoria que tanto sufrimiento ha causado a lo largo de la historia. Es más, esa anhelada frontera de la élite nacionalista ya está causando sufrimiento incluso antes de su incierta instauración, merced a los caudales públicos que impide dedicar a la sanidad, educación, bienestar social, etc. Por consiguiente, ante el colosal y estéril gasto institucional y las tropecientas subvenciones que permiten montar tanto alarde independentista, bien haría la Generalitat y restantes instituciones públicas de Cataluña en prescindir de ese recurso fraseológico “no llegar a fin de mes” del que tanto se sirven últimamente por el de “no llegar hasta la Diada”.




¡Artur Mas los saca de sus casillas!

Para mí que los de CiU tienen pánico a concurrir a los primeros comicios que se convoquen y por eso buscan una candidatura unitaria como desesperados para las próximas europeas o para unas autonómicas anticipadas si les resulta imposible frenar el acelerado deterioro institucional en el que han sumido a Cataluña entera (aún controlan municipios, consejos comarcales y diputaciones, además del Govern). Mientras tanto y paradójicamente, esta gente nacionalista de CiU sigue hablando en nombre de Cataluña, sin rubor alguno, y trasladando a la opinión pública, como de costumbre, que no es la responsable de que las arcas públicas no den más que para subvencionar al Grupo Godó y poco más. Asimismo, me da en la espina que ya empiezan a ser legión, incluso en el seno de la propia federación política, los que no albergan la menor duda de que el mayor responsable de la caída que se les avecina es su líder y presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, con su nacionalismo catalanista pasado de rosca. No obstante, es cierto que hay consejeros de su gobierno que lo superan en ardor patrio, pero no es menos cierto que él, y solo él, es el máximo responsable de haberlos tenido en el Govern o como portavoces de éste en estas dos últimas legislaturas, tan breves en duración como persistentes en la percepción del ciudadano de a pie.
Además, juraría que Artur Mas ha superado a todos los líderes nacionalistas que han estado al frente de la Generalitat en ese afán por la imposición tan característico de los nacionalistas que les arrastra a no permitir el acoplamiento natural de las diversas identidades concurrentes en Cataluña. Por consiguiente, cada día son más los ciudadanos que se quedan fuera de la Cataluña oficial, uniforme hasta el hartazgo, y con una sensación, jamás alcanzada en periodo “democrático”, de acoso a su identidad por no cuadrar con el modelo nacionalista. Muchos de ellos ya no permanecieron en casa, como solían en todos los comicios autonómicos convocados con anterioridad al 25 de noviembre de 2012, y dieron un serio aviso a Artur Mas. Sin embargo, los del Govern de Cataluña han proseguido con ese repertorio de políticas que tienen tanto de estériles como de menosprecio a esa parte tan importante de la sociedad catalana que antepone el sentido al sentimiento. En suma, para los de CiU, las urnas cada día serán más inevitables y solo les queda ya esconderse tras los votos de otras formaciones políticas en uno de esos consorcios patrios que nunca les interesó mientras controlaban Cataluña a placer.




¡Atando cabos!

De un tiempo a esta parte y en ámbitos muy acotados de Cataluña, casi todo parece girar en torno al “derecho a decidir” puesto que, no en vano, quienes controlan las subvenciones y la mayoría de organismos y medios de comunicación públicos son los más interesados en que el tema de marras esté en el candelero a todas las horas del día. Un derecho a decidir que no es otra cosa que una temeraria artimaña montada por la insaciable casta nacionalista con miras a independizar Cataluña del resto del Estado sin que los ciudadanos de la restante parte de España tengan voz ni voto. Y todo, incluso, a pesar de que a no pocos catalanes nos resulte sorprendente que esta gente nacionalista, tan caracterizada por ese estilo excluyente de practicar la política, pida para sí aquello que, en la eternidad que lleva al frente de las instituciones públicas, ha negado al pueblo raso del lugar. Es más, juraría que el derecho a decidir a la manera de los nacionalistas de Cataluña conduce inexorablemente a la anarquía más absoluta. Por eso, y porque también estos sujetos disfrutan imponiendo su asfixiante doctrina desde infinidad de organismos oficiales de Cataluña, jamás permitirían que usted o yo, catalanitos de a pie, nos arrogáramos cualquier otro derecho a la soberanía que no fuese el que tratan de imponer muchos nacionalistas… incluso de modo totalitario (DUI).




¡El plantón más silenciado en Cataluña!

Es sumamente conocido en Cataluña el gusto que han cogido los nacionalistas por magnificar las cifras de cualquier evento que tenga algo que ver, por poco que sea, con la desafección de la ciudadanía con el resto de España. Así que, de un tiempo a esta parte, hemos tenido que descubrir atónitos cómo los medios de comunicación públicos o subvencionados del lugar manejaban en varias ocasiones cifras millonarias para referirse a los pocos cientos de miles de personas (cuantificados con enormemente generosidad) que marchaban tras una pancarta nacionalista o independentista. De igual forma, en particular este domingo, uno de estos periódicos digitales hipersubvencionado por el Govern de la Generalitat, separatista hasta las cachas, ha informado (más que probablemente, poniendo ya su granito de arena en el sentido acostumbrado por estas latitudes) de que la cadena humana convocada en Osona (comarca del interior de la provincia barcelonesa) ha sido incapaz de ocupar con simpatizantes de la causa independentista la mayoría de la distancia prevista por la organización, porque solo ha logrado congregar (según la interpretación más optimista http://www.naciodigital.cat/noticia/57905/cadena/independencia/osona/lluny/seu/objectiu) a unos 1500 ciudadanos. Pero no se había dicho aún la última palabra al respecto ya que minutos más tarde ha llegado la televisión pública de Cataluña y ha comunicado a toda Cataluña, a bombo y platillo, que los congregados alcanzaban la friolera de 3500 participantes. Por supuesto, ha omitido, ¡como no podía ser de otro modo!, el estrepitoso fracaso de la iniciativa independentista. En suma que una vez más ha quedado demostrado que, incluso en la Cataluña profunda, la realidad y los independentistas transitan por sendas opuestas, aunque tratándose de los canales de televisión públicos de Cataluña ya discurren… por galaxias separadas por muchos “millones” de años luz.




¡Así nos va!

Tan pronto como me he enterado de la iniciativa que nuestros representantes políticos tratan de poner en marcha en Cataluña, me he llevado las manos a la cabeza. Se conoce que ahora les ha dado por montar una lotería con la finalidad de sustituir las telarañas de las arcas públicas autonómicas por algo de dinero contante y sonante. Es decir, que intentan vender a la opinión pública uno de esos “negocios del siglo” muy en la línea del resto de ocurrencias de Artur Mas y su cuadrilla de predecesores en la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Y es que el juego que ha desarrollado esta gente nacionalista en Cataluña, durante más de tres décadas, está ya muy requetevisto y de antemano se sabe que ganarán los de siempre y que el pueblo llano se quedará con su palmo de narices de toda la vida. Pero si, además, se le añade que en el disparatado mundo de las loterías las cosas ya discurren por derroteros calcados a los mencionados en el punto anterior, la invención de la “Grossa de Cap d’Any” (así es como han bautizado a la “criatura”) ya pinta como para echarse a temblar. Para mí que, y esto ya sería el colmo, este proyecto de la lotería autonómica con el tiempo podría acabar costando dinero al contribuyente, como casi todo lo que se ha puesto en marcha desde la Generalitat de Cataluña. De suceder así, como apuntan casi todos los entendidos y como ha ocurrido con tantísimos otros proyectos estrella de estos iluminados políticos, juraría que antes de reconocer su enésimo error se emperrarán en mantener operativo el sorteo con dinero público con una de esas excusas nacionalista que tanto les encanta traer a colación: “la nostra Grossa de Cap d’Any” es una herramienta irrenunciable para normalizar la “llengua pàtria” en un ámbito como el de las apuestas en el que se halla en tan clara inferioridad con el castellano”. ¡Y así nos va!